En estos días es común ver a unos católicos diferentes, por las calles pasan desapercibidos y la primera impresión que uno se llevaría de ellos, es que son personas tan comunes y silvestres como cualquier abogado, médico o sociólogo, no obstante, al interactuar con ellos uno nota que tienen algo diferente, las palabras que pronuncian no tienen un sentido mundano como el de cualquier profesional y es que tras el Concilio Vaticano II, existen un nuevo género de católicos, el laico consagrado.Antes del Vaticano II, podemos encontrar como antecedente a este género, a las órdenes terciarias (principalmente dominicos y franciscanos) y a aquellos laicos que se comprometían con sus parroquias y no contraían matrimonio, pero no tenían un compromiso directo con ninguna institución de la Iglesia.En el siglo XX el nacimiento de nuevas Congregaciones e institutos, que influenciadas por los textos conciliares (como el Capítulo V de la Lumen Gentium), abrieron la posibilidad de que haya católicos que no tienen como carisma recibir las sagradas órdenes, pero si aspiran a vivir para la Iglesia, incluso llevando una vida en comunidad con otros miembros.Lo que diferencia a un laico consagrado de otro consagrado, es que no estos no son religiosos como ya seguramente se ha deducido, viven en el siglo y tienen ocupaciones como cualquier otra persona, no obstante tienen un compromiso permanente con algún Instituto, Sociedad o Congregación de la Iglesia; esta incardinación los compromete a aceptar obligaciones ya sean consigna de la Institución o si provienen de la voz de un superior, llevan una intensa vida sacramental (eucaristía y penitencia), una disposición absoluta para el apostolado, dirección espiritual y permanecen en el celibato.

Este tipo de vocaciones se ha incrementado mucho a través de la Prelatura Personal del Opus Dei, quienes cuentan con millares de numerarios, que si bien no tienen una vida comunitaria, si tienen un compromiso pleno con la obra fundada por San José María Escrivá, quien probablemente es el pionero en la institucionalizar la figura del laico consagrado. Estos viven bajo órdenes de los superiores de la Prelatura, pero no obstante, gozan de bastante libertad para desarrollarse en el mundo.Para continuar en nuestra realidad latinoamericana y siguiendo un orden cronológico, encontramos al Regnum Christi, la rama laical de los Legionarios de Cristo, la cual se ha consagrado a una gran labor en el mundo. Fundada por el sacerdote mexicano Marcial Maciel, este movimiento cuenta con diversos niveles de compromiso, los seglares consagrados que sirven al movimiento a tiempo completo y que tienen una vida comunitaria y están también aquellos que viven en familia pero no por eso dejan de tener una participación importante con la Iglesia.

Otro movimiento que cuenta con laicos consagrados, que tiene gran importancia, nacido en nuestro continente es el Instituto del Verbo Encarnado, que al igual que los Legionarios / Regnum Christi cuenta con sacerdotes, laicos consagrados y laicos comprometidos. Cabe destacar que el IVE también tiene una rama contemplativa con monasterios en Perú, Argentina, Jordania y en otras partes del mundo.Perú también ha aportado movimientos de laicos consagrados, siendo el más antiguo la Sociedad Familiar Eclesial Unión Lumen Dei, fundad en 1968 por el Padre Rodrigo Molina Rodríguez S.J. la cual esta constituida por tres sectores el Sacerdotal, el Femenino Comunitario y el matrimonial que “están unidos por los mismos fines y bajo una única autoridad”. También encontramos en el Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de vida apostólica que tiene mayor amplitud, fundada en 1978 por Luis Fernando Figari, ha tenido un rápido crecimiento en América Latina y Europa. Los sodálites viven comunitariamente tanto sacerdotes como laicos consagrados, además tienen una rama femenina de laicas consagradas, las Fraternas y una de religiosas, las Siervas del Plan de Dios. Si bien forma parte de la familia Sodálite, el Movimiento de Vida Cristiana no esta conformados por sodálites, sino por laicos que se según sean matrimonios, adultos o jóvenes, participan estrechamente con el SVC. Cabe destacar que de las organizaciones mencionadas solo el Sodalicio, tiene por Superior General (también de los sacerdotes) a un laico.

El más joven de los movimientos laicales de origen peruano, es el Movimiento Avanzada Católica, una asociación pública de fieles, que es el reflejo laico de Pro Ecclesia Sancta, congregación fundada por el sacerdote español Pablo Menor S.J. A diferencia de los otros movimientos; Avanzada Católica no hace distingo entre los compromisos de sus miembros, tanto religiosos como laicos, trabajan estrechamente en los proyectos encomendadas por los superiores, y comparten los mismos compromisos, en un espíritu de familia. La iglesia siempre en un progreso incesante, no ha buscado descuidar a los laicos y tras el concilio, les ha dado un papel importantísimo en el apostolado y crecimiento del Cuerpo de Cristo, las ventajas de un seglar consagrado al servicio de la Iglesia son muchas, es tiempo de que todos sepan que hay tanto vocación para el sacerdocio, como para el matrimonio y para ser un laico consagrado, las posibilidades para servir a Cristo son muchas y buscan crear una cultura de cristiana en un mundo cada vez más descristianizado .

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