El colmo, en Holanda sería posible que usted fuera a una parroquia católica y en lugar de misa encontrara una liturgia en la cual predicaría un protestante y le diera la “comunión” una lesbiana con una hostia sin consagrar. Así como lo lee estimado cibernauta, ante la falta de sacerdotes en los Países Bajos, los dominicos han permitido este tipo de “soluciones” ante la crisis de sacerdotes que hay en la zona, sustituyendo el misal por un libro escrito por un ex jesuita. Vaya usted a saber lo que encontraremos en la Europa moderna…
Nimega – Holanda: En la iglesia de los padres agustinos, la misa del domingo está presidida a la vez por un protestante y por un católico. Por turno, uno se ocupa de la liturgia de la Palabra y del sermón y el otro de la liturgia eucarística. El católico es casi siempre un simple laico y a menudo una mujer. Para las preces eucarísticas, los textos escritos por el ex – jesuita Huub Oosterhuis son preferidos a los textos del misal. Todos comparten el pan y el vino.
Los padres dominicos proponen que en ausencia del sacerdote, una persona escogida por la comunidad presida la celebración de la misa. “Poco importa que sea hombre o mujer, homosexual o heterosexual, casado o soltero”. La persona escogida y la comunidad están invitados a pronunciar juntos las palabras de la institución eucarística: “Pronunciar esas palabras no es una prerrogativa reservada al sacerdote. Tales palabras constituyen la expresión consciente de la fe de la comunidad entera”.
El citado librito se inicia con la aprobación explícita de los superiores de la provincia holandesa de los dominicos. Las primeras páginas se dedican a la descripción de lo que sucede los domingos en las iglesias de Holanda.
Por falta de sacerdotes, no se pudo celebrar la misa en todas las iglesias. De 2002 a 2004, el número total de misas dominicales en Holanda ha pasado de 2.200 a 1.900. Por el contrario, en el mismo período el número de “servicios de la Palabra y de la comunión” ha pasado de 550 a 630. Se trata de liturgias de sustitución, sin sacerdote y por tanto sin celebración sacramental, en el que la comunión se realiza con formas consagradas previamente.
En algunas iglesias, la distinción entre la misa y el rito de sustitución es percibida claramente por los fieles. Pero no es el mismo caso en otras iglesias, donde los dos se consideran de igual valor y enteramente intercambiables. El hecho de que sea un grupo de fieles quien designe al hombre o a la mujer que dirija la liturgia de sustitución, refuerza entre los mismos fieles la idea de que esa elección hecha desde la base es más importante que el envío de un sacerdote del exterior y desde arriba.
Dígase lo mismo por la formulación de las preces y por la organización del rito. Se prefiere dar libre curso a la creatividad. En la misa, las palabras de la consagración son a menudo reemplazadas por “expresiones más fáciles de comprender y más de acuerdo con la experiencia moderna de la fe”. En el rito de sustitución, es frecuente que la distribución de la comunión se haga juntando formas no consagradas con otras ya consagradas.
En todos estos comportamientos, los dominicos distinguen tres aspiraciones muy extendidas:
- que los hombres y las mujeres a quienes se confía la presidencia de la celebración eucarística estén elegidas por la base
- que, de preferencia, “esta elección esté seguida por una confirmación, una bendición o una ordenación por parte de las autoridades de la Iglesia”
- que las palabras de la consagración “sean pronunciadas tanto por los que presiden la eucaristía como por la comunidad de la que forman parte”.
Según los dominicos holandeses, estas manifestaciones se apoyan ampliamente en el Concilio Vaticano II, pues la señal decisiva del Concilio ha sido colocar, dentro de la Constitución sobre la Iglesia, el capítulo sobre el “pueblo de Dios” antes del de “la organización jerárquica constituida de arriba hacia abajo por el papa y los obispos”. Esto implica reemplazar la Iglesia “pirámide” por la Iglesia “cuerpo”, con el laicado como figura central, lo que a su vez implica una visión diferente de la eucaristía.
La idea de que la misa es un “sacrificio” –afirman los dominicos holandeses- está igualmente ligada a un modelo “vertical”, jerárquico, en el que solamente el sacerdote puede pronunciar de manera válida las palabras de la consagración. Un sacerdote que debe ser varón y célibe, según prescribe “una teoría arcaica de la sexualidad”.
Por el contrario, de un modelo de Iglesia “pueblo de Dios”deriva una visión más libre y paritaria de la eucaristía: como un simple compartir el pan y el vino entre hermanos y hermanas en medio de los cuales se encuentra Jesús”, así como una “mesa abierta igualmente a otras personas de tradiciones religiosas diferentes”.
El opúsculo de los dominicos holandeses termina exhortando a las parroquias a elegir “desde la base” a las personas destinadas a presidir la eucaristía. En el caso de que, por razones disciplinarias, el obispo no confirmase a estas personas –por ser casadas o porque son mujeres- las parroquias deberían de todas formas seguir su camino:”Que estas personas sepan que están habilitadas, pase lo que pase, para celebrar una eucaristía real y auténtica cada vez que se reúnan en oración y compartan el pan y el vino”.
Los autores de esta obra son los padres Harrie Salemans, cura de Utrecht, Jan Nieuwenhuis, antiguo director del centro ecuménico de los dominicos de Ámsterdam, André Lascaris y Ad Willems, antiguo profesor de teología de la Universidad de Nimega. Otro teólogo dominico holandés, más famoso, se destaca entre la bibliografía de referencia: Edward Schillebeeckx, de 93 años. En los años 80 fue sometido a examen por la Congregación para la Doctrina de la Fe por sus tesis cercanas a las que hoy se reúnen en esta obra.
La Conferencia Episcopal holandesa se guarda de dar una respuesta oficial, pero ya han hecho saber que la proposición de los dominicos está “en oposición con la doctrina de la Iglesia Católica”.
En Roma la curia generalicia de los dominicos ha reaccionado débilmente. En un comunicado fechado el 18 de septiembre –no publicado en la web de la Orden- ha definido este libro como una “sorpresa” y ha tomado sus distancias en relación con la “solución” propuesta. Pero ha declarado que comparte la “inquietud” de sus hermanos holandeses respecto a la escasez de sacerdotes: “Parece que ellos tengan la impresión de que las autoridades de la Iglesia no han trabajado suficientemente la cuestión y, en consecuencia, empujen hacia un diálogo más abierto (…) Pensamos que hay que responder a esta inquietud con una reflexión teológica y pastoral prudente entre la Iglesia entera y la orden dominicana”
En Holanda, los dominicos han anunciado una próxima reimpresión del libro. Los 2.500 primeros ejemplares se agotaron rápidamente.
El Sínodo de obispos de 2005 ha trabajado sobre las cuestiones planteadas por los dominicos, habiendo extraído unas indicaciones radicalmente diferentes.
* Eucaristías sin clérigos.
Dominicos de Holanda. Diciembre de 2007
Por Foro Diamantino, Corriente Somos Iglesia Andalucía.
Redes Cristianas
Noticias que sorprenden, es un tema delicado y que se ha comentado en diversas ocasiones, pero nunca procedente de una orden religiosa. Espero vuestros comentarios.
LOS dominicos holandeses hacen un llamamiento para que los laicos celebren la misa
La orden de los dominicos en los Países Bajos ha realizado una recomendación radical: ministros laicos, escogidos por sus feligreses, deberían poder celebrar la eucaristía si no hay sacerdotes ordenados disponibles.En un boletín enviado por correo a todas las 1.300 parroquias del país, afirma que la Iglesia debería modificar su modelo de misa, centrado alrededor de la figura del sacerdote, por otro construido alrededor de una comunidad que comparte el pan y el vino en la oración.
“El hecho de que sean mujeres o hombres, homosexuales o heterosexuales, casados o solteros, no viene al caso. Lo que es importante es una actitud infecciosa de fe” dice el boletín, que tiene el visto bueno de los líderes holandeses de la orden.
Sin embargo, la Conferencia Episcopal Holandesa manifestó enseguida que el boletín parecía estar “en conflicto con la fe de la Iglesia Católica Romana”. Dijo que no tuvo conocimiento anterior del proyecto y que tenía que estudiar el texto en más detalle antes de pronunciarse.
El boletín de 38 páginas, “Kerk en Ambt” (Iglesia y Ministerio) fue escrito por 4 dominicos que incluyen al Padre André Lascaris, teólogo del Centro de Estudios Dominico para la Teología y la Sociedad de Nijmegen. El Padre Lascaris estuvo involucrado en trabajos a favor de la paz en Irlanda del Norte entre 1973 y 1992 y ha publicado numerosos artículos y libros acerca de conflictos, la violencia, el perdón y la reconciliación.
Los demás co-autores son el Padre Jan Nieuwenhuis, director jubilado del centro ecuménico dominico de Amsterdam, el Padre Harrie Salemans, párroco en Utrecht y el Padre Ad Willems, profesor jubilado de teología en la Universidad de Radboud en Nijmegen.
El boletín refleja las opiniones del teólogo dominico belga Edward Schillebeeckx. En 1986 la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo el Cardenal Joseph Ratzinger advirtió al Padre Schillebeeckx que sus comentarios sobre la eucaristía y el ministerio eran “erróneas” pero no realizó ninguna acción en su contra.
El boletín afirma que muchos católicos holandeses están frustrados, que la unión de parroquias y el cierre de iglesias es la respuesta principal al reto de la disminución de los clérigos. “La Iglesia está organizada alrededor de los sacerdotes y considera el sacerdocio más importante que las comunidades de la fe”, comentó el Padre Salemans en una entrevista colocada en el sitio web de la orden holandesa. “Esto es fatal para las feligresías locales”.
Siguiendo el modelo de la Iglesia primitiva, dice el boletín, una feligresía podría elegir su propio ministro laico para presidir las celebraciones. El ministro y la congregación recitarían las palabras de la consagración juntos. “Recitar estas palabras no es el derecho ni el poder exclusivo del sacerdote”, dice el boletín. “Se trata de la expresión consciente de fe de toda la congregación.”
El número de dominicos holandeses se ha menguado al igual que los otros clérigos y ahora quedan sólo 90 varones. Desde 2000 se han cerrado unas 200 parroquias en los Países Bajos debido a la falta de sacerdotes y la caída de la asistencia en las celebraciones.
William Jurgensen
[Noticia publicada el 8 de septiembre de 2007 en el semanario católico inglés THE TABLET ]
Tantos errores hay en las anteriores noticias que no sabría por donde comenzar, el liberalismo degradante que tiene tanta difusión en los Países Bajos parece haber afectado gravemente a la Iglesia holandesa, en estas celebraciones se atenta contra la transubstanciación, el sacramento del orden, la obediencia al Papa, el debido respeto a la eucaristía , etc. En primer lugar la misa solamente la pueden celebrar sacerdotes, cuando este no sea el celebrante y se dé la comunión, nos encontramos en una LITURGIA, no en una misa. En la liturgia no hay consagración, las hostias debieron estar previamente consagradas. El pan que rodea a las hostias no se consagra por ósmosis. La solución a la falta de sacerdotes resulta ser peor que el mal, en todo caso si no tienen sacerdotes en Holanda, será porque los católicos holandeses no tienen una presencia del Espíritu Santo en ellos, pues no genera vocaciones. ¿Como es posible que homosexuales den la comunión? Ellos se encuentran en permanente pecado mortal, es intolerable; lo que se llama “teoría arcaica de la sexualidad”, no es más que la definición de un orden natural establecido por Dios al crear al hombre. El hecho que se celebre la “liturgia” con protestantes no hace más que tirar al suelo todos los dogmas y la teología que implica la misa. Esos holandeses católicos son en realidad protestantes liberales, quizás un cambio de bando no les haría nada mal, con eso de que “a los tibios los vomitaré”…